Hace unos días, en nuestra oficina en Lleida, vivimos una situación tan cotidiana como reveladora. Una compañera nuestra está ingresada en el hospital, y quisimos tener con ella un detalle: hacerle llegar un desayuno bonito, con mimo, como muestra de cariño.

Lo que parecía algo sencillo —encargar una bandeja de desayuno y que alguien la llevase al hospital— se convirtió en una misión casi imposible.

Contactamos con varias pastelerías y cafeterías de la ciudad, y nos encontramos con una respuesta que se repitió una y otra vez:

“Lo sentimos, pero no hacemos entregas al hospital.”
“No tenemos servicio de reparto.”
“No lo contemplamos.”

En la mayoría de los casos, ni siquiera valoraron la posibilidad. Ni una contraoferta. Ni un “déjenos pensarlo”.
Y eso nos hizo reflexionar: ¿cuántas oportunidades de negocio se están perdiendo las empresas por no plantearse nuevas posibilidades?

 

¿Una simple bandeja? No. Una necesidad emocional real

Lo que nosotros queríamos no era un croissant. Era acompañar a alguien que queremos, en un momento vulnerable, con un detalle que hablara por nosotros.

¿Te imaginas cuántas personas podrían tener la misma necesidad?

  • Familiares que no pueden estar cerca físicamente.
  • Amigos que quieren agradecer o sorprender a alguien hospitalizado.
  • Empresas que quieren tener un detalle con un trabajador o cliente.

Las emociones también son una oportunidad de negocio, cuando se gestionan con autenticidad.

 

Una línea de negocio por explorar

¿Y si ese “no hacemos entregas al hospital” se transformará en:

“No lo hacemos… todavía. ¿Pero vamos a estudiarlo”?

Eso ya es mentalidad empresarial.

Con una mínima estructura logística, una pastelería podría:

  • Ofrecer packs de desayuno personalizados para entregar en hospitales, clínicas o residencias.
  • Crear un catálogo cerrado para simplificar la operativa y optimizar costes.
  • Establecer colaboraciones con floristerías, papelerías o artesanos per completar el detall.
  • Generar ingresos incluso en horas valle o días con menor actividad en tienda.

No se trata de hacerlo por un pedido puntual. Se trata de ver si detrás de ese caso hay una demanda real, emocional y no cubierta, y preguntarse si puede convertirse en una fuente estable y rentable.

 

La diferencia: la empresa que sí dijo «sí»

Finalmente, una de las pastelerías a las que contactamos nos escuchó, mostró interés y nos dio una solución. Se llama Santa Gloria y aquí en Lleida tiene dos locales (que conste que no es cliente del despacho, lo digo por si algunos pensáis en ello, hahaha) os dejo el enlace de la web, https://www.santagloria.com/.

Y no solo lo hizo, sino que lo hizo con una atención exquisita y personalizado, pudimos elegir cada producto, cuidando cada detalle, preguntando por los gustos de la persona, sugiriendo una presentación bonita… Y, por supuesto, cumpliendo. El repartidor se encontró con el inconveniente de que no podía entrar en el hospital por el patinete y Santa Gloria se movilizo hasta que hizo la entrega, nos llamó varias veces para asegurarse de que el pedido estaba entregado. En fin. Un 12. Para repetir sin ninguna duda.

¿El resultado?
Una clienta agradecida, una experiencia memorable y una empresa que, sin saberlo, ha ganado no solo una venta, sino reputación, fidelidad y recomendaciones.

 

En resumen: las oportunidades no siempre tocan a la puerta. A veces llaman por teléfono y preguntan algo raro o algo que no tenemos, pero quien llama piensa que si puedes hacerlo…

En cada petición atípica, hay una señal del mercado. Hay alguien que tiene una necesidad.
Las empresas que escuchan, que preguntan, que prueban… son las que crecen.

Así que la próxima vez que alguien te haga una propuesta que “no encaja” con lo que haces habitualmente, antes de decir que no, piensa:

  • ¿Hay una necesidad real detrás?
  • ¿La puedo cubrir sin perder dinero ni identidad?
  • ¿Podría ser el inicio de una nueva línea de negocio?

Porque quizá no se trate de vender un desayuno, sino de acompañar momentos importantes.
Y eso, más que rentable, es inolvidable.

¿Te gustaría analizar si tu empresa está preparada para detectar y aprovechar oportunidades así?
Desde nuestra experiencia, podemos ayudarte a valorar si una idea puntual puede convertirse en una línea estratégica viable y sostenible.

Anímate, te escucho y valoramos

Thaïs Amor
Dep. Fiscal i Comptable