Cuando vuelvo de vacaciones tengo la manía de llamar a mis clientes y preguntarles como están. Que tal las vacaciones si las han hecho o como se prepara el inicio del curso. Septiembre es poderoso, la vuelta al cole nos activa a todos. En el calendario empresarial, agosto y septiembre marcan un momento peculiar, cierto punto de inflexión, diría. En estas llamadas, algunos autónomos, sobre todo esos empresarios donde recae casi el 100% de toda la responsabilidad, coinciden en que las vacaciones ralentizan el ritmo: clientes ausentes, correos que tardan en responderse, proyectos congelados. Por otro, se despiertan las preocupaciones: «No me entra trabajo», «¿Y si no remonta después del verano?», «¿Tendré que tomar decisiones difíciles si esto sigue así?»
Es normal. Pero hoy quiero proponerte un cambio de enfoque: mantente ocupado y no preocupado.
Un momento para mirar el negocio con perspectiva
Si nos quejamos muchas veces de que no tenemos tiempo, porque no aprovechar cuando la actividad se reduce, se abre una oportunidad —que durante el resto del año muchas veces nos falta— de pensar con calma y sin interrupciones. Aquí van algunas ideas sobre cómo aprovechar el verano para hacer avanzar tu empresa, incluso cuando no hay clientes llamando cada día:
1. Revisa tu entorno empresarial
Las épocas de menor carga de trabajo permiten observar con más claridad cómo estás rodeado:
- ¿Funcionan bien tus proveedores o necesitas buscar alternativas más fiables o competitivas? Puede ser que no estés contento con algún colaborador con el que trabajas y la falta de tiempo no permite buscar o valorar otras alternativas, por lo tanto, quizá es el momento de revisar este punto.
- ¿Tu equipo está motivado y rinde adecuadamente o podrías hacer algo más para mejorar su productividad? Tal vez es el momento de planificar alguna formación, redefinir roles o actualizar herramientas.
- ¿La comunicación interna fluye o se pierde tiempo innecesariamente en tareas mal definidas?
- ¿Renovar alguna parte del negocio? Por ejemplo, a veces la falta de tiempo no nos permite una mano de pintura, un cambio de mueble… a los clientes les gusta ver novedades. Renueva a los de dentro y los de fuera. Aprovecha el parón de las vacaciones para hacer esa pequeña reforma que hace tiempo quieres hacer.
Y finalmente, ¿estás satisfecho con los profesionales que te asesoran? Si no te sientes acompañado, comprendido o al día con tus obligaciones fiscales, laborales, contables o legales, quizás es hora de valorar otras opciones. A veces un cambio de asesoría puede desbloquear muchas más cosas de las que imaginas.
2. Piensa nuevas propuestas para tus clientes
¿Qué puedes ofrecer distinto en septiembre que no ofrecías antes?
¿Hay un servicio o producto nuevo que podrías lanzar, aunque sea en pequeño formato?
¿Podrías agrupar o reformular lo que ya haces para aportar más valor?
El verano es ideal para abrir la mente, explorar ideas y preparar propuestas que sorprendan a la vuelta.
Programa un calendario anual si quieres aprovechar para hacer alguna promoción puntual.
3. Ordena lo que normalmente dejas para «cuando tengas tiempo»
- Actualizar bases de datos
- Revisar presupuestos y tarifas
- Organizar archivos o herramientas digitales
- Automatizar tareas que aún haces manualmente
- Poner al día el cumplimiento legal, fiscal o en protección de datos
Todo esto, aunque no lo vean los clientes, mejora tu eficiencia y reduce el estrés del día a día.
4. Traza objetivos para los próximos 4 meses
Del verano al cierre del año hay cuatro meses claves. Puedes usar agosto o principios de septiembre para fijar objetivos concretos, como:
- Aumentar ventas un X%
- Captar X nuevos clientes
- Reforzar la comunicación de marca
- Mejorar procesos internos
- Formar a tu equipo o a ti mismo
Cuando uno se marca metas claras, el otoño ya no se ve como una amenaza, sino como una oportunidad.
5. Reconecta contigo y con el propósito de tu empresa
El tiempo pasa tan tan deprisa y es tan intenso que se nos olvida que hacemos y porque lo hacemos. A veces, la preocupación nace del cansancio o de haber perdido de vista por qué empezaste este proyecto.
Parar no es rendirse. Es tomar impulso.
¿Sigues alineado con los valores de tu negocio? ¿Estás disfrutando con lo que haces? ¿Hay algo que cambiarías? ¿Hay alguna inquietud que te gustaría llevar a cabo y no sabes ni por dónde empezar?
Es buen momento para escucharte y, si hace falta, ajustar el rumbo.
En resumen: baja el ritmo, pero no bajes la guardia
En agosto y septiembre no hace falta “hacer más”, pero sí podemos “pensar mejor”.
Si no te entra tanto trabajo, aprovéchalo para trabajar en ti, en tu estructura, en tus ideas.
Este tiempo de pausa puede ser la mejor oportunidad del año para redefinir lo que haces, cómo lo haces y con qué objetivos. Quizás llevas tiempo queriendo hacer un cambio, pero nunca encuentras el momento. Este es el momento.
Y no tienes por qué hacerlo solo. Nosotros te acompañamos.
Comparte tus reflexiones con tu asesor o tu equipo de confianza.
A veces, una segunda opinión puede ayudarte a aterrizar una idea, ver si es viable económicamente, analizar su impacto fiscal o laboral, o detectar riesgos que no habías considerado. En otras ocasiones, puede ayudarte a convertir una intuición en una acción concreta, realista y alineada con la situación actual de tu empresa.
Recuerda: un buen asesor no solo resuelve trámites, te acompaña a tomar decisiones importantes con información clara y visión estratégica.
Así que este agosto o septiembre, si notas que baja la actividad, no te preocupes: ocúpate.
Ocúpate de revisar, de pensar, de hablar, de proyectar.
Porque las decisiones que tomes hoy pueden ser la base de tu crecimiento de mañana.
¿Quieres que te ayudemos a enfocar estas ideas y convertirlas en un plan de acción real para tu negocio?
¡Te espero!
Thaïs Amor
Dep. Fiscal i Comptable
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